DIPUTADOS: PONEN FIN AL CANJE DE PASAJES, PERO NO PEDIRÁN RENDICIÓN A LOS QUE OPTEN POR COBRAR MOVIL
sábado, 14 de abril de 2018

DIPUTADOS: PONEN FIN AL CANJE DE PASAJES, PERO NO PEDIRÁN RENDICIÓN A LOS QUE OPTEN POR COBRAR MOVILIDAD

Monzó oficializó los cambios. Es una alternativa para los legisladores que no reciban pasajes. Podrán cobrar hasta $ 30 mil, como reveló Clarín. Emilio Monzó oficializó los cambios este viernes.

GUIDO BRASLAVSKY – DIARIO CLARÍN

 

Final para la novela del canje de pasajes por dinero en Diputados. El presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, le puso ayer la firma a la resolución que deja sin efecto la posibilidad de canjearlos por efectivo y a cambio establece un nuevo sistema basado en un menú de opciones. Una de ellas consiste en percibir “gastos de movilidad”. El monto adicional, en ese caso, será de hasta 30 mil pesos, y los diputados no tendrán que hacer una rendición sobre los fines a los que volcó ese dinero.

 

Monzó confirmó así la información que Clarín anticipó el jueves. En su despacho, explicó a la prensa que los 257 diputados (hay uno suspendido, Julio de Vido) contarán como base 10 pasajes aéreos o terrestres “nominados” (sólo para uso personal). De esa manera “tienen garantizado su traslado donde sea que vayan o sean invitados”, indicó. Esos pasajes no podrán ser canjeados por efectivo y vencerán a fin de cada mes. A esto se suma la opción por cuatro variantes.

 

Embolsar $ 30 mil mensuales de movilidad no remunerativos, que se incorporarán al recibo de sueldo. Se actualizará según el índice de variación del litro de nafta de mayor octanaje de YPF en las estaciones del ACA.

 

Cobrar $ 20 mil pesos de movilidad, más 20 tramos terrestres “innominados” (se pueden ceder).

 

# Percibir $ 10 mil más 12 tramos aéreos “innominados”. Aquí la novedad es que los “tramos” -6 pasajes- deberán ser emitidos ida y vuelta. Eliminar la posibilidad del “one way” implicará, según Monzó, una parte muy importante de los $ 30 millones que espera que ahorre la Cámara con el nuevo sistema.

 

# Recibir 12 tramos aéreos “innominados” y otros 20 tramos terrestres “innominados”.

 

El titular de Diputados estimó que la mayoría optará por la primera variante. La implementación de “gastos de movilidad” fue una demanda de Elisa Carrió, que quedó en el centro de la polémica tras figurar al tope del ranking en 2017 de la lista de diputados que canjeó pasajes por dinero. En su caso fueron $ 355.800, que justificó en la necesidad de viajar en auto “por todo el país”.

 

Hasta ahora los diputados contaban con 20 pasajes aéreos y 20 terrestres al mes, que al ser canjeados implicaban un sobresueldo. Si canjeaban la totalidad, se alzaban con casi $ 40 mil extra. De todas formas, ahora podrán embolsar $ 360 mil anuales (en la opción 1) en el ítem “movilidad”. Paradójicamente, el tan cuestionado canje de un tramo aéreo significaba un ahorro para la Cámara, porque se pagaba $1.350, y si ese pasaje se usaba, casi todos los vuelos domésticos están muy por arriba de esa cifra.

 

En su despacho, donde tiene desplegado un “mapa” del recinto y el color político de la banca con fichines para cada diputado, Monzó contó que ya hizo un ahorro de $ 20 millones entre la digitalización de los vouchers (ahorró gastos de impresión) y una mejora de los convenios con las empresas aéreas.

 

El nuevo régimen empezará a regir desde mayo. El escándalo estalló hace un mes cuando la Fundación Directorio Legislativo difundió el ranking de diputados que más había canjeado pasajes por dinero. El presidente Mauricio Macri se metió en el tema y apuró una definición, al considerar que “no estaba bien” el canje. Monzó, que ya trabajaba en el asunto, tuvo que consensuar un cambio en el régimen con los presidentes de las principales bancadas.

 

En el Senado, en cambio, la cosa viene a fuego lento. Allí el canje se paga más: $ 3.400 el tramo aéreo. Así, un senador que canjea todos sus pasajes se queda hasta con $ 70 mil de sobresueldo. Parece haber más resistencias, pero aseguran que también harán cambios. Por ahora, siguen como en la novela de Erich Remarque: sin novedad en el frente.