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SALEN TODOS, LA OTRA CARA DE LAS PREVENTIVAS QUE DESNUDA A LA JUSTICIA PDF Imprimir E-Mail
sábado, 05 de octubre de 2019

SALEN TODOS, LA OTRA CARA DE LAS PREVENTIVAS QUE DESNUDA A LA JUSTICIA

Salen todos. En esas dos palabras se reduce gran parte del pensamiento de una gran cantidad de espectadores de la política judicial de estos días. No resulta fácil analizar si corresponde o no que un procesado esté detenido durante el juicio o no. Eso queda para los legos.

DIEGO CABOT - LA NACION

 

Salen todos. En esas dos palabras se reduce gran parte del pensamiento de una gran cantidad de espectadores de la política judicial de estos días, más aún cuando en horas se enhebró la excarcelación de Gerardo Ferreyra, Cristóbal López, Fabián de Sousa y Fernando Esteche. No resulta fácil analizar si corresponde o no que un procesado esté detenido durante el juicio o no. Eso queda para los legos.

 

Sin embargo, la Justicia argentina, y puntualmente la que surge de Comodoro Py y de la Corte, ha caído en un descrédito tan grande que no es posible ingresar en los argumentos jurídicos o procesales que expliquen una decisión.

 

El tamiz de la opinión pública baraja en el aire y saca sus conclusiones sin masticar argumentos. Unos aplauden por ser supuestos presos políticos liberados. Otros trinan por la salida de la cárcel. A pocos les importan las pruebas, existan o no, que finalmente serán las que decanten una condena o una absolución.

 

El tiempo que corre ha determinado una situación inédita. Nadie cree que habrá sentencia definitiva en estos casos que investigan la corrupción desde la época de pingüinos hasta La Cámpora.

 

Sin expectativas de fallos que establezcan las culpas y las penas -si es que corresponden- la Argentina se regodea con las prisiones preventivas. Apenas queda ver la imagen de poderosos y millonarios esposados preventivamente con la certeza de que esas se mantienen un tiempo y finalizan.

 

La certeza de que la Argentina no enjuicia a los corruptos es tan firme que hasta los excarcelados no tienen prejuicio en exponerla. Lo hizo Ferreyra, en una suerte de alarde de impunidad. Saben que quizá serán unos meses de preventiva, y luego salen y disfrutan del confort que depara la vida de empresario rico o funcionario enriquecido.

 

En la vida procesal previa al juicio definitivo, salvo algunas excepciones, no es posible liquidar bienes ni tampoco fijar multas. De Ezeiza a Puerto Madero; del camión celular, al auto de lujo.

 

Cristóbal López, por caso, podrá seguir manejando todas sus empresas con excepción de Oil, que quebró. Las demás están en concurso. Entre ellas, seguirá con C5N, el canal de televisión que funciona bajo la sociedad Telepiú y que, según los informes del síndico, desde hace casi un año no paga cargas sociales, IVA ni Ingresos Brutos.

 

La estrategia de políticos y ahora empresarios es que el juicio no empiece nunca. Lo expresan, lo profesan y lo practican con sus abogados. Solo un ejercicio para el lector. ¿Por qué optaría ante un juicio en el que es inocente, como dice la gran mayoría de los procesados? ¿Que empiece y se demuestre la falta de culpa? ¿O por el contrario, que no empiece nunca y que se mantenga la sospecha de los delitos cometidos? En la estrategia de la dilación, claramente, se esconden las culpas.

 

Son difíciles de explicar estos días en los que conviven las excarcelaciones y la elevación a juicio. Como telón de fondo está la política. Alberto Fernández, el ganador de las PASO, no ha podido, quizá tampoco ha querido, despejar las dudas que plantea su espacio respecto de la Justicia.

 

Los tribunales compilaron durante años pruebas de corrupción en el gobierno de quien es su compañera de fórmula, Cristina Fernández, y su viejo jefe, Néstor Kirchner. La postura que tendrá un eventual gobierno suyo frente a las causas de corrupción y a los medios de comunicación son dos de los principales interrogantes que deja su espacio.

 

Hace unas pocas semanas este cronista daba una charla en la Facultad de Derecho de la UBA, más precisamente en el departamento de posgrado. "Acá hay un papel, un bono del Estado, que paga a fin del año 2020, ¿cuánto valor actual pagan a sabiendas de los problemas financieros del país?"

 

Las respuestas, de una treintena de alumnos, colocó mayoritariamente el valor entre 50 y 60 pesos. Luego vino otra pregunta. "Este es un papel que paga con expectativas de sentencias en caso de corrupción y lo emite Comodoro Py y la Corte Suprema. ¿Cuál es el valor que le asignan?". Aquellos abogados, que estudian leyes, no anduvieron con vueltas. En soledad quedó alguien que pagaba 60, el resto, cero.

 
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