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MODERACIÓN PARA SOBREVIVIR: EN EL GOBIERNO DEBATEN UN CAMBIO PARA ORDENAR EL ESCENARIO PDF Imprimir E-Mail
martes, 13 de agosto de 2019

MODERACIÓN PARA SOBREVIVIR: EN EL GOBIERNO DEBATEN UN CAMBIO PARA ORDENAR EL ESCENARIO

Los resultados del domingo dejaron en claro que agudizar el conflicto no es un buen plan para el Gobierno, y tampoco para la economía.

IGNACIO MIRI – DIARIO CLARÍN

 

Ahora, Mauricio Macri tiene la información perfecta. No hay más encuestas que consultar, no hay más curvas de expectativas que analizar, ni asesores y ministros que escuchar, ni redes sociales que monitorear. El presidente tiene a disposición, si lo desea, millones de datos para cruzar y estudiar. Están en www.resultados2019.gob.ar. Solo, scrolleando con su pulgar en la pantalla de su teléfono, él mismo -un amante de las métricas y de los diagnósticos basados en la dura evidencia empírica- puede hacer un diagnóstico de lo que ocurrió el domingo, y de lo que puede suceder en octubre. Puede, también, consultar la información del INDEC, que su propio Gobierno reconstruyó para darle al país un reservorio de datos veraces luego de la falsificación kirchnerista. Eso es todo lo que necesita.

 

Ya no hay más círculo virtuoso de una economía trabajando lenta pero imparable para fortalecer las chances electorales del Gobierno en octubre. No hay más escalera descendente de la inflación, ni pax cambiaria. No hay más martingalas electorales posibles. Están los resultados 2019 gob ar y está indec gob ar.

 

Alberto Fernández ya no es ese hombre a quien Macri vio dos veces en su vida, una en una cena en la casa de Gregorio Chodos, otra en una entrevista en la Casa Rosada. Fernández ya no es ese Jefe de Gabinete que sacaba de las casillas a un hombre que estaba por asumir la Jefatura de Gobierno de la Ciudad como ocurrió en su primer encuentro privado, ni el que discutía a los gritos en su primer conversación institucional. Desde el domingo, Fernández es el hombre más votado del país, y su compañera de fórmula, Cristina Kirchner, es la mujer más votada.

 

Si pretende transcurrir con alguna tranquilidad los meses que quedan hasta la elección de octubre, e incluso si busca resguardar sus chances electorales para aspirar a su reelección o para conseguir bloques legislativos potentes para lo que viene, el Presidente podría reconsiderar su estrategia de agudizar una polarización que, siempre según los incorregibles resultados 2019 gob ar, resultó despareja. No es cuestión de andar buscando partículas de generosidad en la política -ya Nicolás Maquiavelo se encargó de descartar esas sutilezas hace algunos siglos- sino de pensar en que, para un Gobierno débil como el que surge de cualquier derrota electoral, acelerar los conflictos puede no resultar una buena idea.

 

El primer paso hacia la moderación no lo tiene que dar Fernández, un ciudadano que, hasta ahora, no tiene ningún cargo en la estructura del Estado argentino. Lo tiene que dar el Presidente de la Nación. Otra vez, para no espantar a quienes descreen de los abordajes moralistas de la política, no es una cuestión de patriotismo: ni siquiera de responsabilidad frente a los ciudadanos. Es una cuestión de supervivencia. Así como un Presidente tiene en sus manos los resortes necesarios para provocar o magnificar discusiones con sus adversarios, también tiene las herramientas para moderar a los dirigentes de la oposición, o, si eso no es posible, para moderar los mensajes de los líderes opositores.

 

El kirchnerismo no es un bloque monolítico en donde todos piensan igual. Incluso, dentro del Frente de Todos hay candidatos que se animan a decir que no son kirchneristas o que reivindican algunas de las medidas del Gobierno de Cambiemos. Macri podría aprovechar esa incipiente apertura para consolidar un canal de conversación con los dirigentes determinantes de ese espacio, para ordenar un ámbito de competencia electoral que sirva, entre otras cosas, para decirle al mundo que en octubre no habrá una batalla maximalista. Eso, incluso, le permitirá a Fernández bajar su propio tono de confrontación. Es la vieja historia de los halcones y las palomas: cuando los depredadores aparecen de un lado de la grieta, reviven sus parientes de la vereda de enfrente.

 

En la Casa Rosada hay varios funcionarios que están pensando en una segunda etapa de asimilación del resultado del domingo. “Nosotros tenemos que pensar también en el largo plazo, incluso para que nuestras ideas no desaparezcan por 15 años de la Argentina. Tenemos que conseguir mantener bloques grandes en Diputados y en el Senado, para que, si perdemos, lo que nosotros pensamos tenga presencia fuerte en los próximos años”, explicó este martes por la mañana ante Clarín un funcionario de trato casi diario con Macri, cuando los mercados ya empezaban a mostrar que arrancaba otro día de pesadilla.

 

La conferencia de prensa del Presidente del lunes cayó mal entre buena parte del Gabinete. Varios secretarios de Estado que no acceden a la intimidad presidencial mandaron mensajes a los funcionarios más cercanos a Macri alarmados por esa imagen. “No era eso lo que habíamos previsto esa misma tarde. La idea que hablamos con Macri era mostrarse firme y decir que el resultado de las PASO no es determinante, pero dejar en claro que hay disposición al diálogo. No hablamos de echarle la culpa al kirchnerismo”, explica uno de los funcionarios que habló el lunes con el Presidente, todavía sorprendido por lo que se vio en la TV.

 

La ornitología tiene algo para decir sobre la cuestión: las palomas hacen cagadas, pero los halcones cagan más grande que las palomas.

 
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