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RESUMEN DE LA RELACIÓN ARGENTINA-EE.UU.: MACRI PIDE, TRUMP ESCUCHA Y EL FMI PONE LA PLATA PDF Imprimir E-Mail
jueves, 09 de mayo de 2019

RESUMEN DE LA RELACIÓN ARGENTINA-EE.UU.: MACRI PIDE, TRUMP ESCUCHA Y EL FMI PONE LA PLATA

Auxilio financiero. La relación entre ambos presidentes fue crucial para que el FMI aceptara constantes modificaciones al programa de ayuda por US$ 56.700 millones.

GUSTAVO BAZZÁN – DIARIO CLARÍN

 

El Fondo Monetario Internacional pone la plata para la Argentina pero las órdenes, a pedido de Mauricio Macri, se las da Donald Trump. Podría ser una manera un poco brutal de resumir de qué manera transcurrió el último año en las negociaciones que encaró el gobierno argentino para que el FMI le prestara 56.700 millones de dólares, la línea de auxilio financiera más voluminosa jamás dada a un país miembro por ese organismo.

 

Pese a todos los reparos con que se recibió desde la Argentina el triunfo electoral de Trump en noviembre de 2016, el presidente de los Estados Unidos se ha convertido en un soporte indispensable para Mauricio Macri. Y eso quedó demostrado cuando en abril de 2018 estalló la crisis cambiaria. Macri aprovechó la buena relación personal que construyó con Trump para que el FMI aprobara en un tiempo muy breve un primer acuerdo que implicaba un préstamo de US$ 50.000 millones a ser entregados entre 2018 y 2021.

 

Ese primer acuerdo no funcionó porque le impedía al Banco Central intervenir libremente en el mercado cambiario. Rápidamente, se encaró una renegociación que derivó en un refuerzo crediticio de 6.700 millones pero, tal vez más importante, el adelantamiento de los desembolsos: el grueso de los dólares llegarán durante el actual mandato de Macri. En esa rectificación del acuerdo original también influyó Trump.

 

Después del “veranito” financiero que duró hasta la primera semana de febrero, volvieron los reclamos argentinos para retocar los términos del segundo acuerdo.

Primero hubo gestiones para que el Tesoro argentino pudiera anticipar la fecha en la que podía vender dólares para financiar gastos en pesos -60 millones desde el 15 de abril- y luego, sí los reclamos más urgentes para hacer algo con la banda cambiaria.

 

En este punto volvió a involucrarse el Tesoro de los Estados Unidos, que a pedido de la Argentina, presionó para torcerle el brazo a David Lipton, el funcionario del FMI -en representación de los EE.UU.- que más férreamente se oponía a apartarse de la filosofía de “tipo de cambio libre y flotante”.

 

Primero se congeló el techo de la banda cambiaria, y como eso no alcanzó, se volvió a apelar a Trump en persona para que le ordenara a Lipton levantar sus objeciones.

 

El amague de una nueva corrida cambiaria en la última semana de abril obligó a la Casa Rosada a reclamar que le desaten las manos al Banco Central. Otra vez un pedido de Macri fue aceptado por el FMI. Y resultó crucial para -al menos por ahora- calmar el mercado cambiario. En términos electorales, para el Gobierno es prioridad controlar el precio del dólar, para luego lograr un descenso del IPC. Si alcanza esos dos objetivos, mejoran sus chances en las urnas.

 

Claro que Trump da y, a veces, Trump quita. Es que en su pelea con China por las relaciones comerciales entre ambas potencias, el presidente de los Estados Unidos puede complicar a la Argentina.

 

Algo de eso -finalmente no pasó a mayores, por ahora- fue lo que ocurrió el domingo a la noche, cuando Trump tuiteó que estaba decidido a imponer mayores aranceles a una serie de productos que ingresen a territorio estadounidense.

 

Al lunes siguiente, las monedas de todo el mundo amagaron con devaluarse. Y se sabe que en días difíciles, los activos financieros argentinos sufren más que el promedio. Y como se dijo, sin dólar quieto el horizonte electoral del Gobierno se hace cuesta arriba. 

 
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