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MACRI, CRISTINA Y, ¿ALGO MÁS QUE POLLO O PASTA? PDF Imprimir E-Mail
domingo, 10 de febrero de 2019

MACRI, CRISTINA Y, ¿ALGO MÁS QUE POLLO O PASTA?

Las opciones van del peronismo federal de Massa, Urtubey y Pichetto a la incógnita de Lavagna y alguna sorpresa.

FERNANDO GONZÁLEZ – DIARIO CLARÍN

 

El ministro, veterano de mil batallas electorales, simplifica al extremo su pronóstico para octubre. “La elección presidencial es como en el avión: ¿pollo o pasta? No hay otra cosa. Y en el dilema de pollo o pasta, ganamos nosotros. La sociedad son los pasajeros. Eligen pollo, eligen pasta o se quedan sin comer…”. El hombre se ríe de su propia crueldad. Y no explica quién es el pollo y quién la pasta. Pero deja en claro que cuando habla de las dos comidas que se sirven en los aviones está hablando de Mauricio Macri y de Cristina Kirchner. A siete meses de las primarias obligatorias y a nueve de la elección presidencial, son las dos opciones con mayor intención de voto en las encuestas. Claro que la pregunta que se hacen dirigentes y ciudadanos es previsible: ¿Existe una opción electoral que pueda competir con Macri y con Cristina? ¿O, como pontifica el funcionario optimista, el futuro se reduce solamente a pollo o pasta?

 

En ese universo amplio de quienes apuestan a convertirse en la alternativa al pollo y la pasta de Macri y Cristina esta semana hubo movimientos significativos. El más importante, sin dudas, fue que Roberto Lavagna salió del ostracismo. El ex ministro de Economía había dejado transcurrir la crisis cambiaria del 2018 con una frase que repetía a quienes le preguntaban cuándo iba a opinar sobre lo que estaba ocurriendo en la Argentina. “Mi mayor contribución al país es no hablar”, decía, como si su sola reflexión pudiera poner en mayores aprietos al Gobierno.

 

Pero pasado el terremoto de la crisis e instalado el verano financiero de los meses recientes, comenzaron a sumarse voces que alientan la postulación de Lavagna. El primero fue Eduardo Duhalde y después aparecieron el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, y la dirigente Margarita Stolbizer. Los dos últimos trabajan desde hace tiempo en la posibilidad de una coalición que agrupe al peronismo federal y a lo que ellos llaman fuerzas progresistas. Hablan seguido con Sergio Massa y con Juan Manuel Urtubey, pero la figura que más los seduce es la de Lavagna. Y hacia ellos pareció dirigida la frase que el ex ministro pronunció el miércoles en un reportaje con FM Millenium, el primero que dio en casi dos años.

 

“Hay que construir un espacio amplio y diverso”, explicó Lavagna, para agregar luego que iba a tomarse hasta junio para alumbrar una decisión. Cuatro meses en los que planea extender la incógnita. Es un cambio mínimo pero importante respecto de la prescindencia electoral que siempre había mantenido. De todos modos, la mayor barrera entre el ex ministro y los principales dirigentes del peronismo federal es que tanto Massa como Urtubey están decididos a jugar la apuesta presidencial en una interna abierta. Y, si esa termina siendo la última instancia para ese espacio opositor, Lavagna no abandonará la zona de confort y no será candidato.

 

El que sí parece decidido a protagonizar una nueva oportunidad de pelear por la Presidencia es Massa. En 2015 quedó tercero y afuera de ballotage, pero logró conservar un 20% de los votos que acumularon con el fallecido José Manuel de la Sota. El ex intendente de Tigre visualiza hoy un escenario parecido y se propone quebrar esa diferencia que Cristina le lleva en los sondeos previos. Contrató al consultor catalán Antoni Gutiérrez Rubi (que había trabajado con la ex presidenta en 2017) y aceleró su campaña en el verano con una idea parecida a la que Jaime Durán Barba enarbola ante Macri y la primera línea de Cambiemos. “Hay que hablarle a la gente que está lejos de los noticieros y los diarios”.

 

De allí surgieron las apariciones de Massa en las redes sociales y el carpool por las rutas argentinas. Un recorrido en auto filmado al estilo del programa que el animador británico James Corden popularizó en la televisión estadounidense. Massa canta (o al menos eso intenta) canciones conocidas por el gran público y matiza el recorrido con visitas a comercios o emprendedores de las provincias. Armó un equipo de creativos digitales que lo ayudan y resiste como puede los memes y la hostilidad que reina en las redes.

 

Más allá del entretenimiento millennial, Massa sabe que su destino se juega en primera instancia en la interna bastante más salvaje del peronismo. No se va a enfrentar públicamente a Lavagna pero está convencido de que el ex ministro no va a pasar por el filtro de las primarias. Y, aunque fue quien sumó a Stolbizer, a intendentes radicales que no comulgan con Cambiemos y habla con Lisfchitz, prioriza el vínculo con gobernadores, dirigentes y sindicalistas del PJ. De hecho, en Santa Fe, se inclina por respaldar a los peronistas que compiten con el socialismo gobernante como Omar Perotti o María Eugenia Bielsa, a quien imagina incluso como una posible compañera de fórmula presidencial.

 

El lunes pasado, Massa y Miguel Angel Pichetto lideraron la primera foto del peronismo no kirchnerista del año junto a Juan Schiaretti y otros cuatro gobernadores en Mar del Plata. No fue un suceso político pero tampoco un fracaso. El hombre de Tigre parece convencido de que Cristina, al final de la carrera, se bajará de la candidatura presidencial y auspiciará la de algún incondicional como Axel Kicillof para conseguir una cantidad de senadores y diputados que preserven al kirchnerismo por algunos años más. Pero si se equivoca en ese pronóstico, Massa jura que enfrentará a la ex presidenta.

 

En estos años, Massa ha visto como varios de sus aliados terminaron arrimándose al redil de Cristina. Felipe Solá, Daniel Arroyo o Facundo Moyano son algunos de los que abrevaron en el Frente Renovador y hoy eligen la supuestamente mayor competitividad de la senadora. El mismo dilema enfrentan algunos gobernadores que temen el desafío kirchnerista en sus territorios. Solo así se explican, por ejemplo, los elogios tácticos del tucumano Juan Manzur a la ex presidenta. Para hacerse reelegir en su provincia debe sortear antes el escollo interno que le plantea el degradado José Alperovich, su antecesor y ex socio político.

 

Mientras el peronismo se aproxima a la erupción de su volcán interno, Massa, Urtubey y Pichetto se mantienen a la vanguardia del antikirchnerismo. Al jefe peronista en el Senado lo complica la defensa de los fueros de Cristina, que ha ejercido cada vez que el tema llegó a la Cámara Alta. Por eso es que, si finalmente la candidatura presidencial del espacio se dirime en las urnas, lo más probable es que compitan el tigrense y el salteño. Urtubey no estuvo en Mar del Plata por la inundación del Pilcomayo en su provincia pero los dos dirigentes mantienen reuniones constantes. Ya avanzaron, por ejemplo, en la posibilidad de armar listas conjuntas en Salta y en Buenos Aires, y de competir en el resto del país.

 

De todos modos, el camino es largo hasta que comiencen a definirse las listas de candidatos para las primarias presidenciales y siempre pueden aparecer sorpresas que modifiquen el escenario electoral. Una de ellas podría ser el resurgimiento de una celebridad que sobrevuela la política desde hace tiempo: el neurólogo Facundo Manes. De simpatías radicales, el médico del cerebro estuvo a punto de convertirse en candidato a diputado en 2017 integrando la lista bonaerense de Cambiemos que lideraba María Eugenia Vidal. Pero algunas diferencias de cartel y, sobre todo, el rechazo de Manes a las directivas de campaña duranbarbistas hicieron trizas aquella aparición en las grandes ligas.

 

Desde entonces, por la oficina de Manes han desfilado radicales, peronistas, socialistas y hasta discretos empresarios y jueces que le endulzan el oído para que integre algunas de las opciones electorales en este tiempo de incertidumbres. Y si bien todavía no tiene claro el andarivel, el neurocirujano ha decidido encabezar un acto en la ciudad bonaerense de Tandil en el cercano mes de marzo. No le costará reunir gente porque sus charlas sobre el cerebro de los argentinos convocan a multitudes en todo el país. Pero la política, ya se sabe, es un campo barroso donde el talento personal suele resultar insuficiente.

 

El peronismo federal de Massa y Urtubey; la incógnita demorada de Lavagna; el arco del progresismo que intenta alinear el socialista Lisfchitz o alguna aparición sorpresiva que en algún momento encarnó Marcelo Tinelli y hoy podría corporizarse en Facundo Manes. No parecen haber más opciones en el menú de los argentinos que se resistan al pollo o la pasta de Macri y Cristina. El Presidente y Cambiemos ya han decidido la estrategia de unificar la elección bonaerense y la porteña con los comicios presidenciales para jugar todo a la suerte de Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.

 

Queda flotando el interrogante sobre el futuro de Cristina, en una semana en la que volvieron los nubarrones judiciales de las coimas sistematizadas en el festival kirchnerista de la obra pública. Allí están su contador (Víctor Manzanares); la viuda del secretario enriquecido de Néstor Kirchner (Carolina Pochetti) y la esposa de Lázaro Báez (Norma Calismonte) empezando a revelar secretos que hasta ahora parecían inexpugnables. El fin de la omertá puede marcar también el comienzo de algo desconocido.

 
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