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EN LA JUSTICIA, JOSÉ LÓPEZ ADMITIÓ REUNIONES SECRETAS CON LÁZARO BÁEZ PDF Imprimir E-Mail
viernes, 14 de septiembre de 2018

EN LA JUSTICIA, JOSÉ LÓPEZ ADMITIÓ REUNIONES SECRETAS CON LÁZARO BÁEZ

Los encuentros eran en Obras Públicas, de noche y sin registros. El dueño de Austral pagaba por los certificados de obras.

LUCÍA SALINAS – DIARIO CLARÍN

 

Los registros de visitas quedaban incompletos. Cuando Lázaro Báez iba a la Secretaría de Obras Públicas a reunirse con José López, no se consignaba el ingreso y el egreso, sólo quedaba asentada uno de los dos pasos. Quizás por los horarios en los que los encuentros se realizaban -principalmente por la noche- y también por el objetivo de esas reuniones: los pagos por parte del empresario K para que le liberen certificados de obras.

 

Lázaro Báez no figura en ninguno de los cuadernos de Oscar Centeno, el ex chofer de Roberto Baratta que con dichos manuscritos, dio origen a la causa que rastrea un circuito de coimas por encima de los 200 millones de dólares. ¿La explicación?. “Lázaro se manejaba de forma directa con los Kirchner”, explicó José López cuando declaró como arrepentido. Dejó en claro que no era un empresario más: “era del entorno de los Kirchner, de su confianza”.

 

No fue el único circuito establecido para que el dueño de Austral Construcciones -según la justicia favorecido por la ex Presidenta con 52 contratos viales por 46.000 millones de pesos- realice el pago del 10% que se le exigía sobre cada certificado de obra.

 

Cada vez que Báez viajaba en su avión privado a Capital Federal, una de sus prioridades era garantizarse el pago de los certificados de obras correspondientes a licitaciones “plagadas de irregularidades”: rutas que no registraban el avance correspondiente y que según especificó una pericia de Vialidad Nacional, tuvieron un sobreprecio del 65%.

 

El dueño del Grupo Austral encabezaba un listado que era aprobado previamente por Cristina Kirchner y después enviado al organismo vial, con el cual se daba la orden de pagar en carácter de prioritario a un conjunto de empresas. Para acceder a dichos fondos correspondientes a certificaciones de obras, había un condición innegociable, según explicaron José López y Ernesto Clarens, ambos “arrepentidos” en la causa de los cuadernos de la corrupción: las firmas debían pagar el 10% de cada certificado como un habitual soborno.

 

Este porcentaje se volcaba en los pliegos licitatorios como un sobrecosto, algo que el fiscal Carlos Stornelli pidió peritar. Con esta estructura ya montada y en pleno funcionamiento, Báez se reunió en un par de oportunidades con José López. Algo siempre le disgustó al ex secretario de Obras Públicas: que el empresario K tenía línea directa con Néstor Kirchner y nadie sabía a qué arreglos llegaban. La ecuación cambió tras el fallecimiento del ex Presidente. Entonces no hubo más opción: el dueño de Austral Construcciones tenía que tocar la puerta de López.

 

Hubo varias reuniones, mayoritariamente de noche y todas en la secretaría de Obras Públicas. Para evitar huellas los registros de visitas quedaron incompletos, según la documentación incorporada a la causa que llevan el juez Claudio Bonadio y el fiscal Stornelli.

 

En esas reuniones Lázaro Báez le entregaba dinero al ex funcionario K, según contó el propio López, algo que confirmaron otros testimonios en el expediente, como el de Ernesto Clarens, financista y entonces dueño de Invernes SA.

 

Era la forma en la que el empresario santacruceño se garantizaba que le paguen los certificados de obras. “Después de la muerte de Néstor Kirchner Vialidad Nacional llegó a acumular una deuda de $ 400 millones con Austral”, explicó Leonardo Fariña, que proporcionó a Stornelli información sobre la maniobra realizada a través de las licitaciones.

 

El último tiempo, según explicó Clarens en su declaración como arrepentido, los pagos de Vialidad se habían tornado irregularidades. En consecuencia, muchos empresarios que recibían contratos de dicho organismo comenzaron a pedir que el pago de los sobornos se realice en cuotas. “Algunos lo hacían entre 6 a 8 veces”, detalló. La situación de Báez era distinta. El arreglo era directo y aunque integraba el listado que controlaba y autorizaba la ex Presidenta, según el relato del financista, “le pagaba directamente a López”.

 

Ernesto Clarens conoció la operatoria en detalle, porque el área que le fue asignada para la recaudación de sobornos era justamente Vialidad Nacional. Como contó Clarínde 2005 a 2010 cobró a las empresas más de 30 millones de dólares.

 
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