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LOS GREMIOS DE PESO SE DISTANCIAN DE MOYANO Y SE AGUDIZA LA DIVISIÓN DE LA CGT PDF Imprimir E-Mail
jueves, 08 de febrero de 2018

LOS GREMIOS DE PESO SE DISTANCIAN DE MOYANO Y SE AGUDIZA LA DIVISIÓN DE LA CGT

La CGT hace equilibrio institucional sobre una medianera muy fina. Los Gordos e Independientes confirmaron que no irán a la marcha que el camionero convocó para el miércoles 21. Buscan aislarlo, pero sin terminar de romper la central.

PABLO MARADEI – DIARIO CLARÍN

 

La CGT hace equilibrio institucional sobre una medianera muy fina; sólo que a los costados no hay techos donde caer sino que solo se ve el abismo. Fracturada en los hechos, pero sostenida desde las palabras de sus dirigentes, los dos sectores más poderosos dentro de la central, gordos e independientes enfrentados al moyanismo, ensanchan sus diferencias y hacen crecer la grieta dentro del sindicalismo.

 

Luego de la foto de ayer en el gremio de Camioneros en la que se vio a Hugo y Pablo Moyano apalancarse en sectores externos a la CGT como los docentes de Roberto Baradel, la CTA y sectores K; por la tarde el grupo de los Gordos e Independientes se juntó en el gremio de Sanidad. Finalizado el cónclave, luego de tres horas, el triunviro Héctor Daer salió a marcar una nueva distancia de Moyano. Ratificó que no iban a participar de la movilización del camionero y agudizó así la división en la CGT. La idea de los gremios de peso es aislar a Moyano, pero sin llegar a romper a la central.

 

En esa línea se leyeron las palabras de Daer tras el encuentro. "Ratificamos la decisión unánime de sostener la institucionalidad de la CGT y sostener la unidad", dijo. Y agregó con un palo al moyanismo: "Tenemos que ir viendo el proceso de lo que está pasando e ir buscando los consensos dentro de la CGT por ser una entidad colectiva para no manejarnos con las decisiones de un sector sobre el otro".

 

Daer, ayer, intentó en todo momento dejar en claro que para él la marcha del 21 estaba vinculada a los intereses del moyanismo. "Somos solidarios de la totalidad de organizaciones que están atravesando conflictos, incluidos los compañeros que están en disputa por un bono como el caso de camioneros".

 

Además de Sanidad, en el cónclave de ayer estuvieron Comercio, UPCN, UOCRA, Obras Sanitarias, Alimentación, Mineros, docentes de UDA, Aduana y los maquinistas de la Fraternidad que en enero se habían mostrado junto a Moyano en el asado que organizó Luis Barrionuevo.

 

La semana pasada y al día siguiente de la reunión de Consejo Directivo en la que el moyanismo logró el aval de otro de los sectores de la CGT, Juan Carlos Schmid -al igual que Daer ayer- también había hablado de sostener la institucionalidad. Lo cierto es que los dirigentes sindicales, más allá de las diferencias que mantienen, no imaginan una CGT dividida en dos como sucedió durante el kirchnerismo.

 

Pero esa coincidencia no invalida que en la práctica la grieta entre ambos sectores de la central se agrande cada vez más. De hecho, Daer ayer abrió la posibilidad de que luego de la marcha del 21 que encabezará Moyano se busque armar una nueva conducción. "Trataremos de reencauzar (la CGT) después del día 21 y si no es posible seguiremos insistiendo en mantener la unidad convocando a un Congreso (normalizador) para tener una conducción que sea capaz de generar esos consensos de todas las organizaciones confederadas".

 

Hace una semana, el moyanismo había salido a decir que habían conseguido mayoría en el Consejo Directivo de la CGT para la marcha: "Lo decidieron 27 sobre 35 miembros que tiene el Consejo", festejaron. Pero se trataba de unos pocos secretarios generales y el resto eran segundas o terceras líneas. Ayer pasó algo similar en Sanidad. Daer enumeró que "estaban presentes 13 gremios más la UTA que mandó un aval"; aunque tampoco eran primeras líneas. Los números no cierran: si se suman ambos mitines, da un total de 40 dirigentes cuando son 35 cargos. Además, el SUTERH de Víctor Santa María estuvo en las dos reuniones, pero con un diferencia. El miércoles pasado había ido el propio Santa María y ayer envío a un dirigente de segunda línea. ¿Fue a espiar?

 

Para el Gobierno, el acercamiento de Santa María con los Moyano está vinculado a las investigaciones judiciales en su contra. Al portero lo investigan por supuesto lavado de dinero y por los vínculos con un presunto testaferro, Andres Stangalini. En tanto, el jefe camionero se encuentra investigado por presunto lavado de dinero en el club Independiente y por los negocios entre el gremio Camioneros y empresas de su familia. Además, la UIF detectó transferencias millonarias de OCA, la empresa de correos vinculada a Moyano, a empresas que maneja su mujer, Liliana Zulet y su hijastra.

 
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