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UN CONFLICTO CLÁSICO CON FINAL ABIERTO PDF Imprimir E-Mail
jueves, 08 de febrero de 2018

UN CONFLICTO CLÁSICO CON FINAL ABIERTO

La "paritaria nacional" fue creación de Néstor Kirchner para aliarse con gremios docentes. Baradel y Yasky se asociaron con Moyano para la marcha adelantada al 21. Es el choque principal del Gobierno, que es personal de Moyano pero que se disfraza de cuestión político-gremial.

RICARDO KIRSCHBAUM – DIARIO CLARÍN

 

De pocas cosas se puede estar seguro. Una, de que la inflación seguirá alta. Y dos, de que al menos en la provincia de Buenos Aires habrá conflicto docente. La pulseada del año pasado la gobernadora Vidal recién la superó en junio con un aumento del 27,4. Entusiasmada con su eslogan de que “tenemos que apostar al diálogo con los chicos en las aulas”, adelantó que la paritaria para este año empezaría el 1º de noviembre pasado para tranquilidad de las familias con chicos en los colegios. Recién empezará en los próximos días, sin esperanzas de acuerdo.

 

Los preparativos están dados. Baradel y Yasky se asociaron con Moyano para la marcha adelantada al 21. Es el choque principal del Gobierno, que es personal de Moyano pero que se disfraza de cuestión político-gremial. Vidal acaba de anunciar que ofrecerá a los docentes un plus por presentismo, para su preanunciado choque con Baradel, que tiene también contenido político.

 

La apuesta de Vidal al presentismo no es nueva. Le dio resultados, tardíos, en 2017 cuando las huelgas de CTERA tenían un efecto cada vez más acotado y ya producían cansancio. La cifra que pagará la gobernadora no fue comunicada. Se sabe la del año pasado: 1.000 pesos, que junto con el propio hartazgo de muchos docentes, erosionaron a Baradel desnudando cada vez más el costado político partidario de su liderazgo.

 

Lo del presentismo, se explica por el ausentismo que, según cifras oficiales, asusta, como sorprende también el éxodo de la escuela pública a la privada. Este pasaje pone de manifiesto todo lo que está en juego, comenzando por el nivel educativo en declive.

 

Finocchiaro, ministro de Educación de la Nación, reunió a los gremios docentes para discutir sobre condiciones laborales, formación, capacitación y carrera docente, a la que faltó CTERA, claro cálculo ministerial para adosarle a la ausencia sentido político. Es más, dijo Finocchiaro, que fue ministro de Vidal: “Lo que hizo la CTERA demuestra una vez más que tiene una lógica mucho más política que gremial. Prefirió sentarse con Moyano en vez de sentarse en el ámbito que es propio de los gremios docentes: este ministerio.”

 

El reclamo de una paritaria nacional es una cuestión claramente política que se disfraza como gremial. Néstor Kirchner la creó precisamente para tener control de una de las variantes más conflictivas como lo son los paros docentes. Así les marcó la cancha a gobernadores, comenzando por los propios. Baradel trata de hacer de ese reclamo un eje y ha intentado, además, interesar al peronismo bonaerense donde se mostró en una reunión, lo que muestra el grado de desorientación que ha embargado a sus dirigentes.

 

La Nación no tiene escuelas ni maestros desde la presidencia de Carlos Menem. La ley de Educación de esa época la votó el peronismo que era mayoría en el Congreso y criticaba a los gremios docentes.

 

Ahora, por decreto, Macri dispuso como norma general que el salario de los maestros sea siempre mayor al 20 % del mínimo. Es que también el Gobierno tiene sus pactos y compromisos con varios gobernadores, los que con sus legisladores permitieron a Macri sacar a fin de año las leyes más controvertidas.

 

Son los escarceos antes de lo que ya se considera inevitable. Esto es, que las clases no comenzarán en la provincia.

 

Los docentes, con Baradel a la cabeza, rechazarán la oferta salarial, la gobernadora la mantendrá. Final abierto.

 
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