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¿QUIÉN DEFINIRÁ EL FUTURO DE CRISTINA KIRCHNER EN EL MÁXIMO TRIBUNAL PENAL? PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 06 de diciembre de 2017

¿QUIÉN DEFINIRÁ EL FUTURO DE CRISTINA KIRCHNER EN EL MÁXIMO TRIBUNAL PENAL?

Se votó al nuevo titular de la Cámara de Casación, donde se resuelven las causas de corrupción que interesan al kirchnerismo y al Gobierno. Eduardo Riggi fue elegido esta mañana en un acuerdo plenario de los jueces de la Cámara de Casación presidente para 2018.

HERNÁN CAPPIELLO – LA NACIÓN

 

Hoy se definió quien mandará en 2018 en la Cámara de Casación Penal, el máximo tribunal de la justicia penal, y como quedó establecido el equilibrio de fuerzas entre los magistrados que tienen en sus manos el futuro de las causas de corrupción que jaquean a Cristina Kirchner, los que deberán definir si sus funcionarios seguirán presos y sentenciar en las investigaciones que preocupan al Gobierno de Mauricio Macri, incluido el caso Odebrecht.

 

Eduardo Riggi fue elegido esta mañana en un acuerdo plenario de los jueces de la Cámara de Casación presidente para 2018. Le correspondía por orden de, pero consiguió además los votos de sus colegas.

 

Riggi es uno de los sobrevivientes de la primera Casación de 1992, la que nombró Carlos Menem. Carlos Arslanian, que era ministro de Justicia entonces, renunció al Gobierno en ese momento y llamó "esperpentos" a esos nuevos jueces.

 

Riggi nació en 1948. Se recibió de abogado en la Universidad Católica Argentina y entró a la Justicia en 1971. Tras ser cesanteado por el gobierno de Héctor Cámpora, volvió al tiempo y en 1978 fue nombrado juez por Jorge Rafael Videla.

 

Riggi llegó a esta elección libre de problemas judiciales. Fue investigado porque aparecía mencionado en una escucha como vinculada a una negociación para excarcelar al sindicalista José Pedraza a cambio de dinero., Pedraza fue condenado por la muerte del militante del PO Mariano Ferreyra, asesinado por una patota sindical. Pero la Corte, en septiembre pasado, rechazó un recurso de queja que había intentado Beatriz Rial, la madre de Ferreyra, y dejó firme el sobreseimiento del camarista.

 

Para ser ungido presidente reunió los votos de sus colegas Liliana Catucci, presidenta en 2017, Juan Carlos Gemignani, Carlos Mahiques, Alejandro Slokar, Gustavo Hornos y Mariano Borinsky, además del suyo propio. Ana María Figueroa no lo votó. Angela Ledesma, estaba de licencia.

 

Riggi quedaría así al frente del cuerpo. Su último fallo resonante fue cuando formó mayoría con Gemignani y Ledesma en al Sala III para rechazar el recurso contra Gustavo Arribas e investigar supuestas transferencias ligadas al Lava Jato, por las que fue sobreseído. Ahora la causa está en la Corte.

 

Pero más allá de esta formalidad sobre quien preside el cuerpo, en la reunión de hoy se definió como quedan integradas las salas porque en el tribunal hay cuatro vacantes. Se definieron los suplentes. La sala clave es la I, porque es allí donde están radicadas las causas más calientes para el kirchnerismo. Son los jueces que de la Sala I los que votarán en última instancia sobre Cristina Kirchner cuando llegue a juicio en el caso del dólar futuro. También ya tiene radicación en esta misma Sala I la denuncia por encubrimiento contra Cristina Kirchner que presentó el fiscal Alberto Nisman. También está radicada en esta sala la causa Hotesur donde Cristina Kirchner, sus hijos, Lázaro Báez y Cristóbal López están acusados de lavado. Es un proceso clave que se complementa con el caso Los Sauces y el del direccionamiento de la obra pública santacruceña en favor de Lázaro Báez.

 

El juez federal Julián Ercolini -que tiene ese caso- corre contra el almanaque, porque antes de la feria de verano tendrá que decidir en la causa por la muerte de Nisman. Seguramente terminará procesando a Diego Lagomarsino, como partícipe del homicidio de Nisman y a los custodios que no lo custodiaron.

 

Y antes de fin de año decidirá el casi seguro procesamiento de Cristóbal López por fraude, que retuvo impuestos a los combustibles por 8000 millones de pesos y la situación de Ricardo Echegaray, el hombre fuerte de la AFIP, ex intocable (hasta ahora no tocado), por permitirlo.

 

Pero es en la Sala I de la Casación donde se definirá la suerte de Cristina Kirchner en la causa por la denuncia que sobrevivió al fiscal. Allí la única jueza que está firme en ese tribunal es Ana María Figueroa, que lo integra como jueza titular. Pero los dos suplentes con ella son Gustavo Hornos,que preside, y Carlos Mahiques.Un recipen llegado que ocupa tres salas y preside una.

 

En la sala su integración con subrogantes estuvo signada por el escándalo. Por ejemplo pasaron por allí los Norberto Frontini, Roberto Boico y Claudio Vázquez, cuando se impuso durante el kirchnerismo un régimen sui generis de subrogancias con abogados acólitos para poder controlar el tribunal. O cuando los subrogantes fueron Borinsky y Hornos que reabrieron la causa de la denuncia de Nisman y apartaron al juez Daniel Rafecas de ese caso. Justamente Rafecas esta semana tiene que declarar en el Consejo de la Magistratura por esa causa, pues entendió que no había motivos para abrir la denuncia de Nisman.

 

Al poco tiempo, Borinsky y Hornos salieron eyectados de la Sala I como suplentes, sin apoyo de sus colegas, que no querían ver concentrado tanto poder. Porque ser suplente en otra sala, además de ocupar un sillón en la propia, es acumular trabajo, pero fundamentalmente poder.

 

Figueroa, más cercana al krichnerismo, será acompañada por Carlos Mahiques, el juez que fue trasladado a ese tribunal con el aval del Gobierno. Es un ex ministro de María Eugenia Vidal, que saltó de la Casación ordinaria a la federal, con apoyo oficial. Su llegada al tribunal -también con un mecanismo de subrogancia cuestionado en su momento por sus colegas- tiene que ver con los nuevos aires que impone Cambiemos en el máximo tribunal penal del país.

 

Los cambios en la Casación, de todos modos, pueden ser temporarios. Esto es así porque el Consejo de la Magistratura avanza en su concurso para cubrir las cuatro vacantes del tribunal. El Gobierno quiere dejar huella en el cuerpo dejando su impronta con una interpretación del derecho, contraría a la del kirchenrismo. Quiere construir un tribunal penal más cercano a su idea del derecho penal, menos progresista.

 

Son cuatro cargos los que hay que cubrir, por lo que la comisión de Selección del Consejo de la Magistratura elevará una terna de 12 candidatos. De ellos, el presidente elegirá los cuatro nombres que deberá enviar al Senado para que su pliego sea aprobado. En el Consejo de la Magistratura quedan dos sesiones, al menos en este año. Y cubrir estos cargos está en el orden del día.

 

Los consejeros están cerca de un consenso para decidir qué nombres envían. Allí despuntan el camarista Guillermo Yacobucci; primero en el concurso, con pergaminos sobrados y del gusto del Gobierno, el juez de tribunal oral Diego Barroetaveña, que condenó a Pedraza; Daniel Petrone, juez que tuvo el caso de la valija de Antonini Wilson; también tiene chances Karina Perilli, que tiene que dictar en estas semanas sentencia en la causa por encubrimiento de la AMIA y el secretario de Casación Javier Carbajo.

 

Cuatro son los que recibirán la bendición y terminarán integrando el máximo tribunal penal del país, donde el Gobierno prefiere tener caras amigables, y asegurarse que prosperen los casos contra el kirchnerismo, aunque nunca se sabe cuando deberá recurrir a ellos en defensa propia.

 
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