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NO HABRÁ FALLO DE LA CORTE POR EL FONDO DEL CONURBANO PDF Imprimir E-Mail
jueves, 09 de noviembre de 2017

NO HABRÁ FALLO DE LA CORTE POR EL FONDO DEL CONURBANO

Si hay acuerdo entre Gobierno y provincias se evitará la sentencia. Son casi 60 mil millones al año que reclama Vidal. La distribución de recursos y el gasto público son problemas políticos que debe resolver la política.

JULIO BLANCK – DIARIO CLARÍN

 

No habrá fallo de la Corte Suprema sobre el Fondo del Conurbano, que este año supone una montaña de casi 60.000 millones de pesos. La provincia de Buenos Aires recibe apenas el 15% mientras que el resto se reparte entre las demás provincias. No habrá fallo de la Corte mientras esté abierta, como lo está ahora, la posibilidad de un acuerdo integral entre el Gobierno nacional y los gobernadores sobre las nuevas pautas para el reparto de los fondos fiscales.

 

La distribución de recursos y el gasto público son problemas políticos que debe resolver la política. Y recién si los que gobiernan fracasan en este cometido intervendría otro poder, la Justicia, para tratar de encaminar semejante entuerto.

 

Todo lo demás, incluyendo la audiencia que Ricardo Lorenzetti concedió a María Eugenia Vidal el lunes pasado, y cuya difusión –con oportuna foto incluída- parece haber alterado el pulso de algunos poco avisados, es sólo la cáscara que envuelve la negociación de fondo.

 

“La foto ayudó” dicen en la gobernación de Vidal. Pero la voluntad negociadora de Mauricio Macri y los gobernadores peronistas estaba de antes. Esto, sin considerar que un equilibrista puntilloso como Lorenzetti no avanzará en decisiones inconsultas sobre asuntos de tanta sensibilidad institucional, por más fotos que se saque.

 

A Buenos Aires parece asistirle todo el derecho a reclamar ese dinero, incluso ante la Justicia. Pero nadie en su sano juicio supone que se pueda hoy eliminar sin compensaciones los más de 50.000 millones de pesos que se vienen llevando las provincias. Cómo equilibrar esa eventual quita está en el núcleo duro de lo que están negociando Macri y sus ministros con los mandatarios provinciales.

 

Las señales llegadas desde Nueva York en las últimas horas alentaron la posibilidad de un acuerdo. Así lo hicieron saber desde la comitiva del Presidente y también desde el grupo de gobernadores y diputados opositores que se sumaron al viaje. Fueron Juan Schiaretti (Córdoba) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) y el socialista Miguel Lifschitz (Santa Fe); además de los legisladores peronistas Diego Bossio y Marco Lavagna.

 

Hoy, cuando el Presidente a su regreso de Estados Unidos reciba a todos los gobernadores, se tendrá un termómetro preciso del estado de las negociaciones.

 

El Fondo del Conurbano es la creación que a fines del siglo pasado Eduardo Duhalde le arrancó como compromiso a Carlos Menem para aceptar ser gobernador bonaerense. Una decisión de Néstor Kirchner llevó a que el 85% de ese fondo, creado específicamente para atender las demandas abismales del Gran Buenos Aires, sea repartido entre todas las demás provincias.

 

Durante los años de Cristina presidenta y Daniel Scioli gobernador nadie pestañeó siquiera para cuestionar esa quita brutal a los bonaerenses. La plata llegaba tarde o temprano desde la Casa Rosada, que ejercía un férreo control político gracias a la dosificación de esos fondos que Scioli necesitaba para los gastos más elementales. Pero en agosto de 2016 la gobernadora Vidal fue directo a reclamarle a la Corte, demandando al Estado nacional por el dinero escamoteado. Así se abrió un escenario nuevo para una disputa que la política no atinaba a resolver.

 

Todos los indicios llevaban hacia un fallo favorable a la Provincia, a fines de este año o comienzos del próximo, después de un minucioso proceso de consulta a las partes puesto en marcha por la Corte. Las razones de Vidal se fortalecieron con el triunfo electoral de hace 18 días. Pero la vía negociadora con las provincias ya estaba abierta.

 

Hace dos meses, antes de las elecciones, desde alguna oficina del Gobierno se exploró la posibilidad de que la Corte dicte una medida cautelar a favor de la provincia de Buenos Aires. Pero solamente dos de los cinco jueces supremos apoyaban la iniciativa.

 

Lorenzetti nunca estuvo de acuerdo en aplicar remedios provisorios en un tema de tamaña importancia estructural. Y Vidal directamente rechazaba esa idea. Para la gobernadora y su equipo, lo único aceptable es la restitución del Fondo del Conurbano a la provincia a través de una ley, fruto del acuerdo político global, o en última instancia de un fallo de la Corte.

 

Por cierto, así como a Scioli nunca le faltó plata porque al final Cristina abría la mano y a la vez mantenía firme el cerrojo político, Vidal encontró en Macri el auxilio necesario para su gestión. Fueron alrededor de 50.000 millones de pesos en dos años, compensación parcial por la ausencia del Fondo del Conurbano.

 

Ese dinero estuvo compuesto en su mayor parte por adelantos de coparticipación –o sea que la Provincia debía devolver- y unos 20.000 millones cedidos bajo distintos rubros en diciembre de 2016, sin obligación de reembolso posterior.

 

Para el año próximo, la Provincia incluyó en su Presupuesto unos 40.000 millones provenientes del gobierno nacional. El Presupuesto bonaerense será hecho ley la semana próxima en La Plata, con la Legislatura votando en continuado, con apoyo de Cambiemos y la oposición no kirchnerista.

 

Pero esa cifra quedaría en suspenso si se restituye el dinero del Fondo del Conurbano. Con ese dinero Vidal planea, en principio, asegurarse hasta 2019 el mismo nivel de obra pública desplegada este año. La obra pública fue uno de los pílares que ayudó a Cambiemos a construir el triunfo electoral de octubre sobre Cristina Kirchner.

 

El encuentro del lunes en la Corte había sido pedido por Vidal, para plantearle a Lorenzetti la necesidad imperiosa de que la Justicia federal se sienta incluida y sea protagonista en la cruzada contra el narcotráfico. Por esa razón también participó de la reunión en la Corte el ministro bonaerense de Justicia, Gustavo Ferrari.

 

Hablaron de la lucha contra el negocio de la droga, cómo que no. Los propósitos de la gobernadora en ese terreno son audaces y ambiciosos. Pero Vidal también aprovechó la ocasión para refrescar su demanda por el Fondo del Conurbano. Estaba cantado.

 

Lorenzetti recordó que cinco provincias todavía tienen que fijar posición ante la Corte, que consultó a todas acerca de la petición bonaerense. La última en contestar será Tierra del Fuego, que debe entregar su informe el viernes 17 de este mes. Recién a partir de ese momento el tribunal estará en condiciones de empezar a debatir el tema y el expediente comenzará a circular por las oficinas de los cinco jueces, en busca de alumbrar un fallo.

 

Por ahora la Corte ha puesto en suspenso las audiencias públicas en las que planeaba convocar a los gobernadores. Hoy la expectativa del tribunal está puesta en que los actores de esta pulseada multimillonaria logren un acuerdo político que haga innecesaria la sentencia judicial. La idea dominante en Tribunales es que “si no hay acuerdo el escenario para un fallo es muy complicado”.

 

El gobierno de Vidal considera que, de cualquier modo, la Corte ya está haciendo una contribución importante a la eventual construcción de un entendimiento. “Quieren ayudar a resolver el tema y no a sacárselo de encima”, dicen. Anotan en esa lista meritoria el hecho de que Lorenzetti haya puesto en marcha el mecanismo de consultas y el pedido para que cada provincia fundamente su postura.

 

Así y todo, no es sencillo que la política vaya contra su propia historia. El reclamo por el Fondo del Conurbano, la obsoleta ley de Coparticipación y un enjambre furioso de demandas cruzadas entre Nación y provincias, que incluyen monumentales cifras por retroactivos, confirman la dificultad de los que han gobernado para encontrar soluciones equitativas y sustentables.

 

La jugada de Vidal llevando el tema a la Justicia condiciona a los gobernadores. Todos saben que si la política no encuentra una solución tendrá que intervenir la Corte. Nadie tiene certeza plena sobre cómo sería ese fallo. Tampoco el Gobierno. Por eso hay una carrera contra reloj para evitarlo.

 
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