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LOS DESAPARECIDOS DE KIRCHNER - por JAVIER URRUTIGOITY PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 07 de marzo de 2007

Los medios dan cuenta en estos días que el Presidente, el pasado 1º de marzo, al inaugurar las sesiones ordinarias en el Congreso de La Nación, se ha enorgullecido de su “política de derechos humanos”.

Los medios dan cuenta en estos días que el Presidente, el pasado 1º de marzo, al inaugurar las sesiones ordinarias en el Congreso de La Nación, se ha enorgullecido de su “política de derechos humanos”. En materia de salud, este “avance de los derechos humanos” ha importado el “acceso gratuito a métodos anticonceptivos a dos millones de personas”. Y Kirchner lo fundamenta en “una razón humanitaria: pretendemos que los más pobres también accedan a los productos que se venden libremente en todas las farmacias de nuestro país".

 

Este gobierno no sólo parece que atrasa, con su “revisión montonera” de la historia, sino que razona como en el “Mundo del revés”. En lugar de prohibir o desalentar la venta libre de productos nocivos para la salud de la mujer, o fatales para la vida concebida en su seno, destina fondos públicos para promover su distribución gratuita. Si fuera un gobierno coherente, debiera hacer lo propio con armas, drogas y cigarrillos (que también son dañinos para la salud y matan). Sólo así los pobres tendrían acceso “igualitario” a estas calamidades. Y en el ejemplo de los cigarrillos hasta sería más barato.

 

Horas después del referido “Discurso sobre el estado de la Nación” su “Ministro de la Muerte” –pues como “eliminación sistemática de NN inocentes” parece entender la “salud pública” el señor Ginés González García–, aclaraba la cosa: van a malversar nuestros impuestos mediante la distribución gratuita de "la píldora del día después en los centros de atención primaria y en los hospitales de todo el país". González García considera –¿o actúa por “obediencia debida”?– que la incorporación de la "píldora del día después" al Programa Nacional de Salud Sexual y al Programa Médico Obligatorio constituye “un gran paso de madurez en este tema". Es decir, que van a seguir subsidiando las cuentas de ganancias de los grandes laboratorios que la producen...

 

Parece que estamos ante otro claro ejemplo de “violación de la ley y abuso de poder”. Esto, si nos olvidamos del pequeño detalle de la “desaparición forzada” de millones de argentinos. Concebidos pero no nacidos –así son de “derechos y humanos”. En este caso, la ley violada –además de la “mosaica” del “no matarás” es la argentina 25.673. Justamente, la que sirve de habilitación legal –a una administración supuestamente vinculada por el “principio de legalidad”– al Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Y en la parte que prohíbe el suministro de anticonceptivos "abortivos" (artículo 6º).

 

¿Cómo hace el gobierno para ocultar esta violación legal? Trata de convencernos de que no hay aborto entre la “concepción” y la “anidación”. En los pocos días que van desde la fecundación del óvulo hasta que se implanta en el útero materno. Más allá que genéticamente haya surgido una vida nueva y distinta a la de la madre. Se dirá –en el mejor de los casos para el gobierno– que estamos ante una cuestión discutible y sobre la que no hay “certeza científica”. Justamente en estos supuestos de falta de certeza científica, un elemental “principio precautorio” –aplicado en este caso a la “vida humana” y no tan sólo a la “animal” o “vegetal”– obliga a abstenernos de usar la píldora. Lo contrario constituye verdadero “dolo eventual”. Como en el ejemplo de clases de derecho penal –ya no del derecho de daños y ambiental–: el cazador que duda si lo que se mueve tras el arbusto es un niño o una liebre, pero igual dispara...

 

Otra violación legal esta referida a los métodos de esterilización que ha promocionado el gobierno, pues esa misma ley previó que “los métodos que se provean deben ser de carácter reversible, no abortivos y transitorios" (Pablo O Rosales y María Silvia Villaverde, “Salud sexual y procreación responsables. La ley 25673 y las leyes provinciales”, J.A. núm. Esp., 2006-II, p. 9).

 

Como se ve, no hay nada nuevo bajo el sol. Ni el zorro pierde las mañas, ni estos muchachos han abandonado sus viejas convicciones del “uso alternativo del derecho”. Con hipocresía “dieciochesca” o “decimonónica”, esta época tolera el crimen aberrante del aborto. Con similares sofismas a los utilizados por nuestros antepasados para justificar la esclavitud. Total, nunca falta alguna sesuda “razón científica” para justificar que algunas personas sigan siendo menos personas que otras... Claro que nunca esas razones atenderán a la “esencia” de las personas –que es lo que les confiere su dignidad específica y el reconocimiento de sus “derechos humanos”–. Sino que, “fenomenológicamente”, encallarán en sus “accidentes” (color de piel, origen socio-económico, desarrollo evolutivo, etcétera).

 
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