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martes, 06 de marzo de 2007

1) La noticia:

1946 - El líder británico Winston Churchill pronunció un discurso en el que aconsejó a Gran Bretaña y a Estados Unidos poner freno a la expansión soviética. "Desde Stettin a Trieste ha caído una cortina de hierro", afirmó.

LOS ANDES, del 5 de Marzo.

2) El comentario:

Estando por finalizar la Segunda Guerra Mundial, el 5 de julio de 1945 Winston Spencer Churchill quien en verdad fue el que forjó la coalición que triunfaría en definitiva sobre las potencias del Eje sufrió una fenomenal derrota electoral: los laboristas subieron al poder con 394 escaños contra 188 de los conservadores.

 

Mas este gran luchador, enemigo de alejarse de las querellas, anunció que continuaría al frente del Partido Conservador y de la oposición en la Cámara de los Comunes, y respondió a alguien que le aconsejara se retirase e hiciera una gira por las ciudades británicas para recibir el homenaje de las mismas: “Me niego a que me exhiban como a un toro de primera clase cuyo principal atractivo lo constituyen sus pasadas proezas”.

 

A menos de un mes de cumplir los 72 años, el 5 de marzo de 1946 pronunció el discurso a que hace referencia la noticia en trato, al recibir el doctorado "honoris causa" por Westminster College, en Fulton, Missouri, en el que dijo: "Un telón de acero ha caído ... sobre afamadas poblaciones ... sujetas de una forma u otra no sólo a la influencia soviética, sino también a un alto y, en muchos casos, creciente control por parte de Moscú ... En casi todas ellas prevalecen los gobiernos policiales ... los partidos comunistas o las quintas columnas  constituyen un creciente desafío y peligro para la civilización cristiana. Estos son unos hechos muy negros para que se comenten en el momento de una victoria ganada con tanta camaradería espléndida y por la libertad y la democracia, pero seríamos mucho más estúpidos si nos les hiciésemos frente cuando aún hay tiempo... Nuestras dificultades y nuestros peligros no desaparecerán si escondemos la cabeza … En función de lo que he podido ver de nuestros amigos y aliados rusos durante la guerra, me he convencido de que no hay nada que admiren tanto como la fuerza y nada que respeten menos que la debilidad …”.

 

La alocución, emitida ante el presidente norteamericano Harry Truman, provocó una verdadera batahola, fue tremendamente impopular en EEUU, Inglaterra y en el mundo (el primer ministro británico Clement Attlee de inmediato declaró que Churchill no tenía representación para hablar por el pueblo inglés y Truman afirmó, falsamente, que él no había conocido previamente el contenido del discurso), y lo continuó siendo hasta que el bloqueo de Berlín y la guerra de Corea hicieron comprender que la expresión “telón de acero” claramente refería la política de aislamiento y agresión establecida por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas después de la mentada guerra, dando comienzo a la denominada “Guerra Fría”, que concluyó cuando, entre 1989 y 1991, se derrumbaron los regímenes comunistas en Rusia y sus satélites.

 

Es bueno entonces recordar el acontecimiento, protagonizado por un verdadero estadista, que sabía por tanto pensar en el futuro, actuando sin demagogia y sin detenerse sólo en la consideración de razones puramente electorales en la acción política.

 
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