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GLOBALIZACIÓN Y ESTADO - Por Jorge H. Sarmiento García PDF Imprimir E-Mail
jueves, 22 de febrero de 2007

Según Guillermo de la Dehesa -quien ha sido asesor del Fondo Monetario Internacional sobre gestión de deuda externa, consultor del Banco Mundial sobre liberalización del comercio y asesor de varios gobiernos en privatizaciones, entre otras cosas, y a quien en  esto seguimos, en principio- la globalización es un proceso dinámico de creciente libertad e integración mundial de los mercados de trabajo, bienes, servicios, tecnología y capitales, que viene desarrollándose gradualmente desde mediados del siglo pasado y que demorará mucho en completarse, si es que la política lo permite.

Según Guillermo de la Dehesa -quien ha sido asesor del Fondo Monetario Internacional sobre gestión de deuda externa, consultor del Banco Mundial sobre liberalización del comercio y asesor de varios gobiernos en privatizaciones, entre otras cosas, y a quien en  esto seguimos, en principio- la globalización es un proceso dinámico de creciente libertad e integración mundial de los mercados de trabajo, bienes, servicios, tecnología y capitales, que viene desarrollándose gradualmente desde mediados del siglo pasado y que demorará mucho en completarse, si es que la política lo permite.

 

Las causas determinantes de tal evolución serían: a) el desarrollo de nuevas técnicas en el transporte y en las telecomunicaciones, que ha permitido una gran disminución en sus costes, y b) la liberalización de los tráficos de bienes, servicios y capitales, sea por acuerdos multilaterales o bilaterales, o por decisiones exclusivas, de los Estados o de uniones de ellos en procesos de integración. 

 

Es de señalar que en 1946 había 74 países, estando actualmente por los 200, y siguen surgiendo otros, lo que proviene de: a) el proceso descolonizador en su más amplio sentido, y b) el creciente auge del nacionalismo. Mas la globalización y la apertura de los mercados estaría permitiendo que dichos Estados subsistan, en tratándose de países pequeños que tienen que vivir del comercio, cuando no disponen de recursos que les permitan ser de algún modo autosuficientes.

 

Ahora bien, la menor efectividad de la política macroeconómica, tanto monetaria como fiscal, en una economía globalizada, hace que los gobiernos tengan que dedicar mayores esfuerzos a las políticas institucionales y microeconómicas, lo que sería muy positivo ya que tienen que hacer una política de permanente reforma y flexibilización de su economía para que pueda ser competitiva, a través de un mejor funcionamiento de los mercados y de las empresas. 

 

Para que el Estado salga favorecido de la globalización económica, obteniendo una mayor confianza y recursos financieros estables y a precios razonables, sería decisivo que lograse una buena educación, una formación de calidad, unas buenas infraestructuras, un sistema eficiente de salud, un sistema financiero saneado y bien supervisado, una justicia rápida e imparcial, una seguridad ciudadana, etc. (siendo evidente que la corrupción, la delincuencia y la inseguridad jurídica y policial, son en alto grado disuasivas de la inversión internacional). 

 

Se debería asimismo buscar la “despolitización”  de la política económica, conforme a  una corriente creciente de pensamiento económico que propugna el establecimiento de reglas claras y transparentes en ambas políticas que se cumplan sin cambios a largo plazo y que eviten las intervenciones discrecionales y permanentes por parte de los políticos que suelen resultar siempre desestabilizadoras, lográndose por ejemplo que la mayor parte de los bancos centrales vayan ganando autonomía frente a los gobiernos y estén dirigidos por personas independientes del poder político y con un profundo conocimiento de la política monetaria, pues las economías que tienen bancos centrales independientes tendrían una mayor estabilidad macroeconómica y una menor tasa de inflación.

 

También se impondría una política fiscal independiente del poder político, lo que está aún muy lejos de conseguirse, aunque la Unión Monetaria Europea haya dado ya un paso intermedio sometiendo, a través del Pacto de Estabilidad, a un duro ceñidor a las autoridades fiscales de los países miembros, que tienen obligatoriamente que observar unos límites máximos para los déficit públicos de sus países. 

 

Las empresas multinacionales estarían siendo el principal conducto por el cual la globalización se desarrolla y, a su vez, ésta estaría promoviendo el rápido crecimiento de aquéllas. Sería entonces lógico que, en la medida en que el proceso de globalización avanzare y se consolidase, las empresas sean más grandes y el número y volumen de fusiones y adquisiciones transfronterizas se multiplicase. La globalización, ampliando los mercados para las empresas, por un lado, y aumentando la competencia, por otro, crearía unas enormes oportunidades para el desarrollo de las empresas y de los países donde están ubicadas y unos enormes retos de ajuste y transformación de las mismas para hacer frente a un mundo más competitivo…

 

Habría que acostumbrarse al hecho de que con la globalización son las empresas y no los gobiernos de los Estados los que toman la iniciativa y el protagonismo en la economía mundial, pero estos últimos deberían tener siempre los instrumentos de regulación y control adecuados para asegurar que dicho proceso sea un éxito y se minimicen sus posibles efectos perversos sobre la competencia.

 

Juzgue el lector ...
 
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