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¿ECOLOGÍA CIENTÍFICA O AMBIENTALISMO? - por JORGE H. SARMIENTO GARCÍA PDF Imprimir E-Mail
lunes, 16 de mayo de 2011

Ante todo, dejo expresa constancia que los desarrollos que siguen -excepto lo referido a la historia reciente de Al Gore- pertenecen a ALFONSO RÍOS LARRAÍN y han aparecido en el Nº 26 / 2011 de “IUS PUBLICUM”, publicación semestral de la ESCUELA DE DERECHO  DE LA UNIVERSIDAD SANTO TOMÁS de Santiago de Chile, dirigida por mi distinguido amigo el Dr. EDUARDO SOTO KLOSS. Me permito explicitarlos en lo esencial, por resultar ciertamente muy interesantes y merecedores de atención por parte de los que se ocupan de estas cuestiones.


 

Ante todo, dejo expresa constancia que los desarrollos que siguen -excepto lo referido a la historia reciente de Al Gore- pertenecen a ALFONSO RÍOS LARRAÍN y han aparecido en el Nº 26 / 2011 de “IUS PUBLICUM”, publicación semestral de la ESCUELA DE DERECHO  DE LA UNIVERSIDAD SANTO TOMÁS de Santiago de Chile, dirigida por mi distinguido amigo el Dr. EDUARDO SOTO KLOSS. Me permito explicitarlos en lo esencial, por resultar ciertamente muy interesantes y merecedores de atención por parte de los que se ocupan de estas cuestiones.

 

La vulnerabilidad frente al clima acompaña al ser humano desde la creación. Siempre habrá inundaciones y sequías, olas de frío y de calor, contaminación y cielos limpios. Los dinosaurios se extinguieron mucho antes de que el hombre habitara la tierra...

 

Pues bien, la “ecología científica” estudia los fenómenos naturales y propone medidas para prevenir sus causas y controlar sus efectos; mas ha aparecido el “ambientalismo”, que centra el debate en una discusión filosófico-política carente de rigor científico, el que detrás de una terminología catastrofista, oculta la doctrina que ampara sus proyecciones y propósitos: reorganizar el mundo con parámetros colectivistas, restringiendo las libertades individuales.

 

Los fundamentos del ambientalismo son: omnipotencia del dirigismo estatal sobre el mercado; desconocer el papel que juegan los mecanismos de precios y el derecho de propiedad en la protección de la naturaleza; pesimismo maltusiano; sobrevalorar las externalidades de la actividad humana.

 

El ambientalismo promueve el “principio de precaución”, que aumenta la aversión al riesgo y no mide el alto costo que dicha teoría tiene para el progreso de la humanidad y subestima el crecimiento económico y el desarrollo social de largo plazo, lo que incide negativamente en la demanda de la calidad ambiental.

 

Todas esas premisas se relacionan con las ciencias sociales, no con las naturales. Ergo, a diferencia de la ecología científica, el ambientalismo no pertenece a las ciencias naturales y debe clasificarse como simple ideología. 

 

Las conclusiones de COPENHAGUE 2009, extensión del PROTOCOLO DE KIOTO 1997, sugieren regulaciones cada vez más restrictivas de la libertad, cuyos grandes perjudicados serán, precisamente, los países más pobres: millones de personas que necesitan producir para salir de la miseria y acercarse al desarrollo.

 

Por ello es necesario aprovechar racionalmente las ventajas y recursos de la naturaleza, sin caer en la ideología ambientalista, cuya última poderosa personificación es el calentamiento global antropogénico (causado por el hombre), impugnada por miles de científicos, que denunciaron al mediático AL GORE, uno de los líderes de la ideología en trato. 

 

Sobre este personaje se ha escrito (en “WILKIPEDIA”) que es criticado por amplios sectores por utilizar el cambio climático para lucrarse personalmente, ya que su fortuna personal pasó de 2 a 25 millones de euros en el año 2008, embolsándose en 7 años aproximadamente 70 millones de euros, dando conferencias por un valor cercando a los 100.000 euros cada una. Otras críticas muy severas se refieren a la evidente contradicción que existe entre la concesión del Premio Nobel de la Paz que le fuera otorgado y el escandaloso ataque estadounidense contra una supuesta fábrica de armas químicas en Jartum (Sudán), sin haberse investigado ni demostrado suficientemente, en agosto de 1998, siendo AL GORE vicepresidente con CLINTON. Por otra parte, también lo acusan de  hipocresía y doble moral, por no dar ejemplo de sus recomendaciones. Denuncian que Gore consume 20 veces más energía que la familia media norteamericana. También se lo acusa por ser propietario de algunas de las minas de minerales metálicos más contaminantes de los EEUU.   

 
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